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Este es un post de invitado de: Marcos Hojman Escritor del libro: Cuentos de/para/ sobre/ con/ arquitectos


Existe una clase de cliente, a quien he denominado “NO CLIENTE” (tal vez erróneamente), ya que es el caso de aquel que siempre nos consulta pero nunca hace nada.

Para ser mas gráficos, me refiero a nuestro amigo, nuestro pariente lejano (y/o político) que en cada ocasión en que nos cruzamos, motivo de alguna fiesta o encuentro casual, aprovecha para “pegar el mordiscón”, consultando algo que siempre debemos estar dispuestos a responder.

No es el caso del arquitecto bombero,que merece su propio espacio, y del cual no hablaré aquí. En este caso la diferencia se sitúa tal vez en que el cliente no nos pide soluciones inmediatas, sino que nos va proponiendo posibles trabajos que pueden llegar a interesarnos. O no. Ya que cuando finalmente se desarrollen pueden ser cualquier cosa menos algo que se aproxime a lo conversado en aquella primera ocasión.

Un ejemplo:

Supongamos que estamos en una reunión, en algún aniversario de un primo segundo de nuestra suegra, y en un sillón al fondo, oscuro y lejos de la mesa y el bullicio general, suele sentarse el tío de la esposa, o el marido de alguna prima segunda, un hábil comerciante que nadie en la familia sabe muy bien como hizo su fortuna, o si realmente tiene esa fortuna que aparenta. Desde allí nos llama, nos pide que nos sentemos y tomemos algo juntos .Como primer acercamiento, y siendo viejos conocedores de las reglas básicas del marketing, suelen hacernos hablar a nosotros primeros, mostrando interés en nuestra situación:”Y, ¿cómo va el trabajo?” “¿Se está moviendo no ?” “¿Estás con mucha obra?” o cualquier pregunta similar. Por lo general son preguntas vacías de respuesta… ya que a nuestro interlocutor no suele interesarle realmente que vamos a responder; se lo ve concentrado en la bandeja de saladitos más que en nuestras palabras , y vuelve a dirigirse a nosotros para atacar :”Tengo algo que te puede interesar” “ Vos estás en el tema de Estaciones de Servicio?” “Tenés gente como para encarar varios locales a la vez?” Etc, etc, etc. Las propuestas pueden ir desde una cadena de supermercados chinos hasta la dirección de obras hidráulicas en la Quebrada de Humahuaca.

Por supuesto que nada de ello se concreta, pero queda flotando en el ambiente el ánimo de consulta, las ganas de “hacer algo juntos”.Y ahí caemos de nuevo en la trampa, comienza a funcionar el famoso Efecto Zanahoria, en donde creemos que la remodelación de un baño traerá escondido la construcción de un barrio privado. Pero el No cliente ni siquiera nos pide el baño. Él puede citarnos para ver una fabrica en Florencio Varela, la cual se debe ampliar pero depende de un socio que tiene la ultima palabra (que por

supuesto es ”no”), así como un garage en Paternal para 300 autos en donde tendremos una participación en la venta de tickets (“Un negoción!”).

Así pasan los años (y las consultas) y el NO Cliente suele volver cíclicamente sobre sus pasos, dispuesto siempre a encarar una nueva obra. Y cuidado con siquiera insinuar que nunca hicimos nada juntos pero que a través de los últimos años nos prometió el Oro y el Moro: puede llegar a ofenderse hasta grados insospechados, llegando al punto de recomendarnos a un amigo que será un futuro No cliente como él.

Si quisiéramos hacer un currículum incluyendo los supuestos trabajos que nos prometieron, propusieron o consultaron, lograríamos contabilizar más m2 construidos que los cualquiera de los Pops de la Arquitectura Mundial.

Pero nosotros estamos aquí, al servicio de la comunidad, lejos de los grandes emprendimientos e inversores. Por lo cual, cuando desde el sillón del fondo nos hacen señas en alguna reunión familiar, seguimos acercándonos con nuestra copa dispuestos a escuchar. Tal vez, quien sabe, esta vez ……

Autor: Marcos Hojman Escritor del libro: Cuentos de/para/ sobre/ con/ arquitectos

Cuentos de/para/ sobre/ con/ arquitectos

En este libro encontrarás algunas vivencias de obra, vistas desde 3 ángulos distintos: el cliente, el gremio, y el arquitecto. Todos alguna vez actuamos en alguno de estos roles. Estas modestas viñetas tal vez no sean del todo útiles para los jóvenes estudiantes o para los graduados, quizás tampoco conforme a sus clientes pasados y futuros, pero al menos funciona como catarsis de un arquitecto de clase media argentino.

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1 comentario

Roxana · 2 noviembre, 2020 a las 10:44 am

exelente posteo. esos famosos no clientes que tal cual lo escribes , nos hacen caen en la trampa de un super negocio o el trabajo que marcara la diferenia en nuestro curriculum. ynada, pasa los meses, los años y te das cuenta que las consultas son siempre consultas nada se concreta.
estoy aplicando para salir de esas situaciones el “apriete” jaja le digo , dame la direccion y lo voy a ver , en el aire no se puede ni pensar. puedo pasar mañana y te paso los presupuestos…jajaja se termina el tema.!

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